Hacemos oracion en grupo, nos encontramos con el Señor
compartiendo experiencias.
Él se hace presente donde las personas se respetan y
se aman, donde el que se siente esclavo es liberado, en los pobres
en los que Jesús quiere ser servido.
Aunque con apariencia de muerto, la vida sigue latiendo en
su raiz.
Al atardecer de la vida hay que seguir viviendo la llegada
de la Nueva Primavera, la Vida que no acaba.
Algo nuevo esta brotando del mismo tronco, con identidad propia.
Los jovenes del Movimiento quieren vivir la experiencia de vida
del Señor.