Temas de actualidad

 

Conclusiones Betania 2009


Caminamos hacia la Convivencia de Cuaresma 2010

 

Criterios para plantear en los Grupos y Comunidades el discernimiento vocacional (personal, social y eclesial)

* Transmitir la experiencia vivida en la Convivencia.

* Orar para descubrir dónde nos quiere el Señor en cada momento.

* Plantearlo en la oración y la celebración, para facilitar que se compartan experiencias personales.

* Comenzar la oración con una breve reseña de personas que hayan respondido al Señor y vivido claramente su vocación.

* Descubrir las necesidades existentes.

* Plantear las claves a nivel personal y comunitario.

* Favorecer que cada cual pueda replantearse su vocación.

* Seguimiento y acompañamiento a las personas para ayudar a discernir.

* Disponibles y humildes, en clave evangélica, a las propuestas comunitarias, a pesar de nuestras cualidades supuestamente "limitadas". La comunidad ve lo que nosotros, a veces, no somos capaces de ver: "Señor, escógeme para lo que quieras".

* Reconstruir la historia personal y comunitaria para compartirla: rompe la parálisis y la rutina.

* Ser conscientes de nuestra vocación en la vida cotidiana.

* Vivir la experiencia de fe en comunidad. Nos ayuda a tomar conciencia comunitaria de la vocación.

* Realizar experiencias que nos ayuden a descubrir nuestra vocación y que favorezcan la renovación: Que diferentes personas se impliquen en las distintas necesidades.

* Tener una catequesis específica sobre el discernimiento: claves y método.

* Difundir libros que nos ayuden en nuestro discernimiento personal y comunitario.

* Recuperar formas de orar: laudes, contemplación, etc.

* No multiplicar innecesariamente las reuniones y cuidar que el discernimiento tenga una duración adecuada.

* Ser conscientes de la vocación de "Con vosotros está" en la vocación y misión de la Iglesia.

 

ENCUENTRO DE PASCUA 2008

Pentecostés, presencia del Espíritu e impulso para la misión. 

Cuadro de texto: Para escuchar y orar

 

 

 �Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: �La paz con vosotros.� Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: �La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.� Dicho esto, sopló y les dijo: �Recibid el Espíritu Santo.� (Jn 20, 19-22) 

�Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos, con un mismo objetivo. De repente vino del cielo un ruido como una impetuosa ráfaga de viento, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en diversas lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.

Residían en Jerusalén hombres piadosos, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Estupefactos y admirados decían: �¿Es que no son galileos todos estos que están hablando? Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa? (Hch. 2, 1-8)

a partir de la palabra escuchada nos proponemos

·        ¿Qué significa para ti la Fiesta de Pentecostés? 

·        ¿Tienes temores, miedos, que te hacen a ti y a tu comunidad "cerrar las puertas", evitar el anuncio de la Buena Noticia de Jesús y "salir" a compartir tu experiencia de fe? 

·        ¿Recuerdas alguna experiencia de presencia del Espíritu, que te hizo reconocer su acción y su fuerza de forma inesperada, como ese "ruido repentino", ese "viento impetuoso" o ese "fuego"? 

·        ¿Qué es para ti esa acción del Espíritu que permite "hablar en lenguas"? ¿Tiene algún significado hoy? ¿Encierra algún mensaje? 

Anota tus conclusiones, el fruto de tu oración y reflexión, para poder compartirlas con los demás el día del Encuentro.